Llegada del cachorro a casa

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Seguro que esa bola de pelo cautivó a toda la familia desde el momento en que llegó. Sin embargo, ahora comienza el verdadero reto de conseguir que se convierta en un maravilloso adulto bien educado y sano.

  • Contacta con un veterinario de confianza. Llévale (en brazos) a que le haga una primera exploración y que vea la cartilla sanitaria que te proporcionó el criador. Pregúntale acerca del calendario de vacunaciones y desparasitaciones que necesitará cumplir.
  • El criador o en su defecto, el propio veterinario te informarán del programa de comidas. Es mejor darle un pienso de gama alta adaptado a cachorros de razas grandes, que le aportan todo lo necesario para su correcto desarrollo. Las golosinas no deben superar el 10% de la ración diaria.
  • Evita darle comida casera. Cuidado con los huesos, sobretodo con los de pollo que pueden rasgarle el tubo digestivo. Otros alimentos pueden ser muy tóxicos para ellos como el chocolate o la cebolla.
  • En casa, establece unas normas desde el principio y sé consecuente con ellas. Piensa en el futuro, por ejemplo, si no vas a permitirle subirse al sillón o a tu cama, no le subas de pequeño para que duerma contigo, o si no quieres que te destroce tus zapatillas nuevas no le dés las viejas para que juegue, y así sucesivamente.
  • Ante todo, tranquilidad; no te enfades ni le grites cuando haga algo mal. Sólo conseguirás asustarle y que desconfíe de tí. Si le pillas haciendo algo no permitido, dile un "No" y distráe su atención hacia otro punto, como un juguete. La madre regaña a sus cachorros con pequeños mordiscos en la trufa. Tú puedes imitarlo con golpecitos suaves en la caña del hocico.
  • Felicítalo efusivamente con caricias cuando haga algo bien. Así se mostrará más dispuesto a repetir la hazaña.
  • Ten una zona de periódicos donde pueda hacer sus necesidades. Cuando veas que quiere hacer algo, cógele y rápidamente llévale a esa zona. El malamute es muy listo y limpio, y aprenderá pronto a utilizarla siempre que lo necesite.
  • Debes habituarle a las sesiones de aseo desde pequeño. Cepíllale suavemente durante un corto espacio de tiempo al pricipio y vete aumentando su duración paulatinamente. Debe permanecer quieto y tranquilo.
  • No le consientas gruñidos ni otro tipo de amenazas en ninguna ocasión, ni con la comida ni jugando. De pequeño puede resultar gracioso, pero no tanto cuanto sea un adulto de 45 kg o más. Levantále del suelo mientras le regañas o ponle patas arriba, sujetándole de ambos lados del cuello, hasta que se calme, como signo de sumisión ante tí.
  • Aprovecha las comidas o el juego para ponerle el collar o incluso también la correa. De esa forma se acostumbrará a ellos de una forma sencilla.
  • Una vez que pueda salir a la calle, debe jugar y relacionarse con todo tipo de perros y de personas. Es lo que se llama período de socialización del cachorro. Todos los estímulos que reciba en esta etapa, marcarán en gran parte el carácter del adulto.


En la parte derecha de la imagen, malamute propiedad de Wolf-Canyon Alaskan Malamutes en un parque de perros, buen ejercicio de socialización.

  • Acostúmbrale a todo aquello que pueda ser motivo de estrés: montar en coche, ir al veterinario, ruidos de la ciudad, grandes masas de gente...
  • Juega mucho con él y acaríciale. El contacto físico con la familia es muy importante para el malamute y refuerza el vínculo con ella.
  • Las golosinas pueden ser útiles para educarles al principio, pero piensa que no siempre vas a tener una galleta en el bolsillo, y ellos saben (perdón, huelen) perfectamente si llevas o no. Las caricias muchas veces son la mejor recompensa que un malamute puede recibir.
  • Aprovecha el juego para enseñarle cosas: se mostrará más dispuesto a aprender que si lo intentas por la fuerza. Esta es la razón por la que muchos adiestradores profesionales fracasan en su intento de educar a un malamute.

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